Nuevos aires (II)

Después de unos años con un gestor de contenidos propio, y tras un paso de unos pocos meses con Jekyll, esta web vuelve a estar gestionada por un WordPress.

De paso, he aprovechado para escoger un tema con soporte para distintos tipos de entradas, asegurarme una experiencia de lectura lo más cómoda posible, y unos tiempos de carga bajos tanto para móvil como para escritorio. Ahora toca centrarse en lo importante, en el contenido :)

Re-bienvenidos a luismayoral.com.

The coding zone

De un tiempo a esta parte se lleva popularizando entre las bitácoras de desarrolladores el compartir lo que cada uno define como su “coding zone”, su entorno de trabajo ideal para tener sesiones de programación lo más productivas posibles.

En mi caso, mi entorno ideal se compone de cuatro pilares fundamentales.

Buena música

No lo puedo evitar, me encanta la música. Y a la hora de trabajar me ayuda a concentrarme en las tareas que tengo que realizar.

En mi caso a la hora de programar no tengo predilección en especial por géneros musicales. Lo que sí que suelo optar es mucho por la escucha de directos (El Alchemy de Dire Straits es uno de mis favoritos).

No suelo optar por escuchar playlists autogeneradas por parte de iTunes o Spotify. En ambas plataformas tengo listas de varios géneros compuestas poquito a poco a lo largo de estos años que me evitan tener que perder el foco al encontrarme con una canción que no me guste.

Tanto estos últimos años de trabajo en remoto, como anteriormente cuando trabajaba en oficinas con más gente, unos buenos cascos siempre me han acompañado. Hay momentos en los que necesitas ese aislamiento.

Sin interrupciones

Procuro concentrar las reuniones que tenga que mantener o a primera hora o a última. Así minimizo en gran medida el cambio de contexto que supone volver a la resolución de la tarea en la que me encuentre enfrascado en ese momento.

También procuro que sean lo más breves posibles. Una reunión de media hora por Skype en realidad es un tiempo de al menos una hora de programación perdida. Los 15 minutos previos a la reunión en los que estás ya pensando en la reunión más que en la tarea, la reunión propiamente dicha, y otros 15 minutos para volver a concentrarte al 100% en la tarea que tenías entre manos.

Sobre todo en épocas donde nos marcamos deadlines ajustados, las notificaciones las reduzco al mínimo. Móviles en modo silencio o modo avión, correo cerrado, y otras aplicaciones solo con las notificaciones más importantes activadas (por ejemplo, en HipChat solo las menciones directas).

Organización

Tres componentes definen este área:

  • Todas las historias que componen el proyecto en el que trabajo están gestionadas a través de Pivotal Tracker. Una pestaña fija en el navegador.
  • Mantengo en Evernote una libreta donde voy almacenando artículos técnicos que voy necesitando (bendito Web Clipper).
  • Things recopila todas las tareas, tanto del trabajo como asuntos personales, que debo atacar. Todas las acciones que supongan más que una respuesta rápida de menos de unos pocos minutos queda anotada por aquí, y dos veces al día el Inbox es revisado.

Motivación por lo que haces

Esto es básico. Es imposible ser productivo en tu trabajo si no sientes cada mañana cuando te pones delante de la pantalla que te espera un día interesante, cargado de retos.

¿De qué se compone tu “coding zone”?

La plataforma ideal

Hace unos días Paul Stamatiou, diseñador en Twitter, escribió un post titulado “Android is better”, donde cuenta cómo en apenas tres meses desde que empezó a usar primero un LG Nexus 4 y después un Samsung Galaxy S4 Google Edition acabó por vender su iPhone y su iPad y convertirse en defensor a ultranza de los paradigmas de Android y sus ventajas frente a los de iOS.

Entre todas las respuestas que generó esta entrada una de las que más me gustó fue “Google blindness” de Marco Arment, el creador de Instapaper.

Una de las cosas que me gustaría destacar la entrada de Arment es algo que ya ha tratado en el pasado en entradas como “Be your own platform” y “Own your identity”: Es muy peligroso dejar toda tu identidad online en manos de un único proveedor. La “ventaja” de una experiencia más integrada nos deja completamente vendidos a las exigencias del propietario de la plataforma, ya sea Apple, Google, Microsoft o quien quiera, y a expensas de que en el momento menos pensado se produzcan cambios o cancelaciones de servicio de forma unilateral.

Otra cosa en la que coincido con la visión de Arment es: en este preciso momento, y en mi caso concreto, la plataforma ideal de desarrollo para móviles es iOS. Pero puede que en este preciso momento, y en tu caso concreto, la plataforma ideal sea Android. O Windows Mobile. O incluso BlackBerry 10. Cada uno tenemos nuestras preferencias, cada uno nos movemos más cómodos en unos entornos, y todo esto nos hará decantarnos por una cosa o por otra.

Como en muchas cosas en esta vida, lo importante es no convertirnos en fanáticos de ninguna de ellas, y que procuremos mantener la mente lo más abierta posible al cambio. Que no perdamos en ningún momento de vista la evolución que sufren cada una de ellas. Puede que dentro de un año salga una plataforma nueva y nos resulte interesante cambiarnos. O que alguna de las que ya existen mejore hasta el punto que nos merezca la pena migrar.

Los cambios siempre son bienvenidos. Aunque casi siempre suponen un esfuerzo por nuestra parte. Pero son fundamentales para crecer, como profesional, y también como persona.