A lo largo de los últimos 16 años el cuerpo me ha ido pidiendo tener un rincón donde poder plasmar de vez en cuando las cosas que iban pasando por mi cabeza en ese momento.

Ese rincón ha tenido multitud de hogares y formas: El Diario de un debianita en Blogalia, CMS propio en hosting de amigos, temporadas de experimentación con casi cualquier CMS que salía, luego WordPress, Jekyll, vuelta a WordPress…

Este rincón ha sufrido rachas de escribir casi a diario y rachas como ésta última de no escribir nada durante mucho tiempo. Unas veces ha sido por mayor actividad en otras redes sociales. Otras por falta de tiempo libre después del trabajo. El caso es que durante todo este tiempo la pestaña del blog siempre estaba abierta en el navegador. Por si acaso.

Algo tiene esto de las bitácoras que engancha. Y aquí estamos de nuevo, con ganas de volver a dar guerra.